La desescalada en el planeta Justícia

No descobreixo res en dir que l’Administració de Justícia és percebuda per la ciutadania com una institució llunyana, desconeguda i fins i tot temuda. Sens dubte no ajuda la seva manca de transparència en l’elecció dels seus òrgans de màxima representació, tampoc ho fa un llenguatge grandiloqüent o poc empàtic i, sobretot, no ajuda gens la seva tradicional manca d’eficàcia en la gestió.

La greu crisi provocada pel Covid-19, que diuen que tot ho canviarà, podria ser una oportunitat per millorar aquest Servei Públic tant fonamental en democràcia i, especialment, podria servir perquè la població se’l senti definitivament seu, però molt em temo que cap d’aquests objectius acabaran sent realitat.

Han de saber que tan bon punt es va declarar l’Estat d’Alarma, els Jutjats van tancar portes pel 95% de les actuacions judicials (l’altre 5% correspon a temes considerats urgents i aquells habituals dels jutjats de la guàrdia penal), evidenciant que l’Administració de Justícia era incapaç d’organitzar-se a través del teletreball dels seus funcionaris. Ha estat molt frustrant contemplar com, mentre altres sectors de la societat, amb els treballadors de la salut a l’avantguarda, han estat treballant fins l’extenuació per salvar vides i perquè res no ens faltés, els de la justícia ni hi eren, ni se’ls esperava.

Quan ara ja és comença a albirar la nova normalitat i les diferents administracions regulen fases i franges horàries, el Ministeri de Justícia ha dictat una Ordre que programa la desescalada del Servei Públic de la seva competència i des de les primeres pàgines un s’adona que al nostre gegant judicial, pràcticament adormit durant tot aquest temps, se li permetrà un despertar llarg i pausat. M’imagino que les recomanacions de salut hi hauran tingut molt a veure, però lamentablement no tinc cap dubte que aquesta nova ordre ve a ratificar, Urbi et orbi, que les nostres autoritats polítiques han decidit que la justícia a Espanya no és un servei públic essencial i això, en un Estat de Dret, sembla francament molt greu.

S’han dissenyat 4 fases que es poden allargar en el temps d’una manera incerta; la tornada a la feina dels funcionaris està prevista que sigui esglaonada, en torns de matí i de tarda – fins i tot amb reducció de la seva jornada de treball –  i s’han previst molts obstacles que faran difícil l’accés dels ciutadans i els professionals als edificis judicials, mesures que d’alguna manera corroboren aquesta falta d’essencialitat i alhora deixen entre-veure que el col·lapse endèmic del sistema judicial s’incrementarà fins la desesperació.

Mentre que altres sectors no essencials de la nostra societat van ser cridats fa setmanes a tornar a les seves activitats laborals, sense fases, ni percentatges de retorn esglaonat i, evidentment, sense cap reducció de jornada laboral, a la nostra Administració de Justícia, que hauria de ser considerada essencial, se li permetrà un retorn dolç i privilegiat.

Quan després d’aquests dos mesos d’una paràlisi gairebé absoluta es podria esperar una reacció digna, que mostrés a propis i estranys que la Justícia Si que és essencial per a una societat democràtica, amb un retorn a la feina no només complet, sinó fins i tot reforçant jornades laborals o fins i tot amb la col·laboració dels jutges i funcionaris jubilats (tal i com van fer els sanitaris retirats), en el planeta Justícia es veu que tot això és una quimera, ja que sembla que en la seva òrbita hi transiten uns principis molt allunyats als d’una ciutadania que se sent d’un altre món.

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Article publicat a El 9Nou en la edició en paper del divendres 15 de maig de 2020 (també publicat a Linkedin el diumenge 10 de maig, en una versió en castellà)

LA SOCIEDAD NECESITA QUE LA JUSTICIA REACCIONE CON DIGNIDAD

Soy procurador de los tribunales y me he visto obligado a paralizar mi actividad profesional porqué mi trabajo está absolutamente relacionado con la actividad judicial y ya saben que nuestros juzgados, con la excepción de ciertos procesos y medidas urgentes que no suponen ni el 5% del total, han cerrado.

Vivimos días observando con admiración como el personal sanitario; las fuerzas de seguridad; los periodistas o los trabajadores que distribuyen alimentos y suministros básicos, están ahí, sacrificándose denodadamente para que las constantes vitales de nuestra sociedad no desfallezcan y, mientras tanto, los que pertenecemos al mundo de la justicia, salvo las honrosas excepciones que por motivos de urgencia han tenido que actuar, estamos en nuestras casas, protegidos de la pandemia, pero incapaces de relacionarnos unos con otros porqué, simplemente, nuestra administración de justicia no está preparada para que sus funcionarios puedan teletrabajar y aunque parezca incomprensible, en pleno siglo XXI, nuestra administración no ha sabido reaccionar para que la maquinaria judicial no se hubiera detenido. 

Cuando cada día salgo al balcón para aplaudir a todo el personal sanitario, pero también a todos aquellos otros que trabajan para que no nos falte de nada, pienso en mi Justicia y me sabe mal, muy mal, que todos los que nos dedicamos a colaborar con un servicio público tan esencial, ni estamos, ni se nos espera…

Pero en fin, lo hecho, hecho está y de nada sirve lamerse las heridas. Veamos si somos capaces de enmendar esta triste hoja de servicios. Veamos si en previsión de que la incorporación al trabajo será lenta i paulatina, dotamos a los funcionarios con herramientas informáticas para que puedan teletrabajar y así unos podremos volver a presentar escritos y demandas y los otros podrán dictar y notificar resoluciones que no precisen de actos presenciales.

Veamos si somos capaces de planificar un plan de choque ambicioso y a la vez audaz y solidario como el que han sabido hacer nuestros sanitarios. Pensemos que cuando retomemos la normalidad, un tsunami de nuevos escritos y demandas colapsarán un sistema ya de por sí muy saturado y será imprescindible un gran esfuerzo humano que se inspire en el que han tenido  que adoptar todos aquellos que se dedican a cuidar de nuestra la salud. 

Nuestro Consejo General del Poder Judicial ha comunicado que una comisión de expertos está  trabajando ya en un plan de choque. Se dice que analizarán desde reformas procesales hasta la concentración y especialización de juzgados y no seré yo quien cuestione su capacidad pero, si me lo permiten, desde la experiencia de muchos años de pisar cada día los juzgados, me atrevo a decir que para volver a la normalidad, la respuesta no puede ser otra que trabajar más, mucho más. En definitiva, habrá que prever soluciones que permitan respuestas a la altura del monumental reto que la sociedad necesita.

Porque, digo yo, si muchos sanitarios jubilados han vuelto a sus antiguos puestos de trabajo para echar el hombro en lo que haga falta; los estudiantes en prácticas se han incorporado al sistema sanitario y todos los demás han dedicado jornadas interminables a salvar vidas, ¿no sería posible que los que trabajamos para la Justicia asumiéramos también un reto colectivo transcendental y todos, desde nuestros despachos, casas o retiros jubilados, echáramos nuestro hombro?.

La respuesta para mi es muy clara, para sacar adelante el colapso, habremos de ser más productivos y resolutivos. Sin duda, algunos procesos pueden simplificarse, pero no nos engañemos, si no reforzamos las plantillas de ciertos juzgados y tribunales, si no ganamos en eficacia, el reto que se nos viene encima nos acabará desbordando.

Algunas ideas estarán en la mente de muchos o incluso alguien ya las habrá escrito, pero me gustaría insistir en la necesidad de contratar de forma urgente todos aquellos interinos que hagan falta y, sugiero, que en su proceso de adaptación fuesen ayudados por aquellos funcionarios jubilados que de forma voluntaria acudieran a echar una mano; deberíamos insistir en habilitar el mes de agosto o parte del mismo y, por supuesto, señalar vistas y juicios los lunes y viernes con la misma intensidad que el resto de la semana.

Nuestra Justicia hasta ahora ha quedado confinada y sin capacidad de respuesta, pero estamos aún a tiempo de reaccionar y así, cuando el reto nos caiga encima, saber estar a la altura que se merece nuestra sociedad y, especialmente, todos aquellos que han luchado sin tregua para que los demás hayamos podido salir adelante 

CUANDO LA ALARMA SE LEVANTE, LA JUSTICIA NECESITARÁ UN VERDADERO “PLAN MARSHALL”

Una vez el estado de alarma llegue a su fin, el tsunami económico que ahora mismo ha empezado a levantarse acabará arrasando a muchas empresas, el paro volverá a cotas quizás tan altas como las de la crisis de 2008 y con ello el impago generalizada será una realidad.

No hace falta ser ningún experto analista para darse cuenta de que la post-alarma será muy cuesta arriba y que los juzgados quedarán rápidamente colapsados por una avalancha de procesos, especialmente mercantiles, laborales y civiles. El más que previsible ingreso “extra” de miles y miles de procedimientos, si nadie lo remedia, provocará un caos irremediable.

Si por otro lado, de todos es conocido que la lentitud judicial acaba perjudicando la economía general de un país, parece imprescindible e inaplazable un auténtico “Plan Marshall” para abordar remedios excepcionales que permitan que nuestros juzgados sean más resolutivos y productivos.

Para lograrlo será imprescindible ampliar las plantillas de los juzgados más saturados y las de aquellos donde pueda preverse un mayor incremento.

El plan debería contemplar la entrada excepcional de personal interino suficiente para cubrir todos los grados del escalafón de funcionarios, jueces y letrados y, tal y como apuntaba @ignaciolopezchocarro en su artículo publicado en @confilegal del día 26/3, debería habilitarse el mes de agosto. Si ahora estamos parados y no se resuelve nada, parece obvio que habrá que recuperar el tiempo perdido.

Seguramente podrían abordarse reformas procesales que agilizaran todos los trámites, pero ante una avalancha tan enorme como la que se nos viene encima, si no se refuerzan claramente los RRHH de la Administración de Justicia difícilmente podremos hacerle frente, aparte de que las reformas procesales necesitan de largos y tediosos trámites legislativos que alargarían aun más la agonía.

Por consiguiente, ante una situación tan grave, en la que a buen seguro el Estado dotará de partidas extraordinarias para ayudar al tejido productivo, el mundo judicial no puede quedar al margen de estas medidas excepcionales que otros sectores seguramente obtendrán, porque la Justicia, insisto, también es fundamental para que la recuperación económica sea más rápida y efectiva!

EN TEMPS D’ALARMA, NEIX UNA NOTÍCIA ENTRENYABLE

Entre tanta desesperació i preocupació, entre tantes notícies negatives, avui se n’ha produït una, molt propera a tots els granollerins, que ens pot fer sentir una mica millor.

Resulta que fruit de la complicadíssima situació que pateix tot el sistema sanitari, i amb l’objectiu d’alliberar quiròfans i llits per atendre l’allau de pacients per coronavirus, a Granollers s’han possat d’acord l’Hospital i La Mútua i de forma coordinada i urgent han habilitat les instal·lacions de la Clínica del Carme per tal de poder-hi acollir tot el servei matern-infantil del Hospital.

Doncs bé, la notícia humana que s’ha produït aquesta tarda es que per primer cop en tota la ja llarga vida de la Mútua de Granollers, ha nascut a les seves instal·lacions el primer nadó en un part sense complicacions per la mare i la filla.

La cooperació i coordinació entre entitats i sobretot l’esforç sobrehumà de tots els professionals de la salut que hi han intervingut, han protagonitzat un acte emotiu i entrenyable que ha fet història.

Infinites gràcies a totes i tots els que ho han fet possible !!!

TIEMPO PARA PENSAR, APROVECHÉMOSLO!

La situación de confinamiento es muy dura, no descubro nada. Las noticias de la evolución de la pandemia, en plena curva creciente de contagiados y fallecidos es descorazonador, sin duda, pero no nos queda otra que vivir el día a día intentando centrar nuestra atención en pensamientos constructivos que, aunque cueste encontrarlos, seguro que existen.

A mi se me ocurre uno para los que vivimos con togas y leyes: pensar en todo lo que hacemos normalmente; revisar todos nuestros procesos y sistemas operacionales; reinventarnos si es preciso.

A nadie se le escapa que nuestras jornadas laborales nos acaparan con tanta intensidad que difícilmente podemos profundizar en la estrategia que mejor le conviene a nuestro despacho para seguir adelante.

Tiempo, tiempo… si, si, tiempo… este bien tan preciado y buscado en situaciones de normalidad es lo que ahora el confinamiento nos ofrece y, sin que lo hayamos buscado, vale la pena saber aprovechar-lo, no os parece ?.

Cuidaros mucho que de esta saldremos adelante !!!

EN TIEMPOS DE ALARMA, LA ADAPTACIÓN TECNOLÓGICA DE LA JUSTICIA DEBERÍA SER UNA EXIGENCIA

Transcurrida la primera semana de confinamiento en la que abogados y procuradores hemos tenido que adaptarnos, en tiempo récord, para trabajar en conexión remota con nuestros despachos, resulta que en los Juzgados únicamente han podido hacerlo los jueces y letrados, porque los funcionarios no estaban preparados para ello, teniendo que confinarse en sus domicilios sin poder teletrabajar.

Las consecuencias no han tardado en llegar, ya que la paralización de la maquinaria judicial ha sido prácticamente absoluta.

Pero hay otra consecuencia que humana y sanitariamente es más preocupante: la falta de reacción tecnológica para adaptación a las circunstancias, ha provocado que algunos funcionarios, más de la cuenta, hayan tenido que arriesgar su salud para cubrir Servicios Mínimos. No hay duda que algunos de estos servicios han de ser presenciales, pero muchos otros, seguramente, podrían llevarse a cabo en conexión remota, sin necesidad de exposiciones al contagio.

Parece inaudito que del mismo modo que todos los sectores profesionales y económicos lo han hecho, no se tomen medidas excepcionales en Justicia para que también, en tiempo récord, algunos funcionarios puedan trabajar en remoto.

EL DILEMA DE PRESENTAR DEMANDAS EN TIEMPOS DE ALARMA

Transcurridos los dos primeros días hábiles en estado de alarma, habiéndose interrumpido plazos, suspendido vistas y decretados servicios mínimos, es evidente que, de facto, la tramitación de los procesos judiciales, excepto los señalados urgentes en el RD 463/2020, han quedado paralizados. Lexnet sigue abierto, pero son muy pocas las notificaciones que han transitado por el portal del ministerio de justicia. En síntesis, podríamos decir que la admon. de justicia también ha quedado confinada.

Por contra, en el otro lado del mostrador, el de los abogados y procuradores, el confinamiento no equivale a que cesen sus actividades y como sea que el acceso telematico no ha sido cerrado, el dilema está servido: ¿deben presentarse escritos y demandas, aunque no sean urgentes y aún a sabiendas que no se tramitarán mientras dure la crisis?, ¿tiene sentido hacerlo, cuando el 90% de los funcionarios han sido confinados sin posibilidad de trabajar online desde sus casas?.

¿No hubiera sido más razonable que a ambos lados del mostrador se hubieran establecido las mismas reglas, interrumpiendo finalmente Lexnet?.

Entonces, a nadie le quedaría ninguna duda, porque la única prioridad sería protegerse para vencer a esta maldita pandemia !